¿Por qué ser concejal de Bogotá?

No quiero vivir con más miedo en mi ciudad. Estoy cansada de que parezca que en Bogotá no se avanza y que todos estemos estancados. Vivimos aterrorizados y parece que nadie se quiere quedar a salvar a la maltrecha Bogotá. Parece que todos queremos huir de esta relación con la ciudad. Pero, si todos huyen, ¿quién se queda a salvar a Bogotá?

Es una relación que parece desgastada entre los bogotanos y la ciudad. Y se siente así porque en Bogotá hablamos diferentes idiomas y no nos entendemos. Hay una falta clara de comunicación entre los ciudadanos y la ciudad. Cada uno habla un lenguaje distinto.

Lo sé. Siento que usted, como yo, estamos cansados. Cansados de que se ejecuten los dineros de los impuestos en contrataciones amañadas, que paguemos valorizaciones cuando las calle está llena de huecos, que tomar Transmilenio sea un suplicio porque uno no sabe si lo van a robar o a manosear.

Cuando una relación está desgastada, hay dos caminos: o la terminamos y nos vamos de la ciudad porque no hay esperanza ni un futuro que prometa una mejoría en calidad de vida; o nos quedamos a trabajar porque esa relación resurja para generar un cambio real.

Escogí la segunda opción. Porque creo en Bogotá, me comprometo y me quedo.

Luego de reflexionar concluí que estaba dispuesta a ofrecer todo de mí a la ciudadanía, así que decidí acercarme a las personas con quienes he trabajado. Fui a mi partido; a Cambio Radical.

Les manifesté el interés que tenía por servirle a mi ciudad y la ilusión de volver a enamorarme de ella. Les dije que quería unir esfuerzos para poder vivir tranquila y que todos los ciudadanos podamos hacerlo en equidad. Que quiero que mi hijo, como los hijos de todos los bogotanos, puedan vivir en una ciudad que les ofrezca calidad de vida y oportunidades.

Pero sobre todo quiero ayudar a que todos hablemos un mismo idioma. Que los ciudadanos entiendan a su ciudad y que la ciudad entienda las necesidades de los bogotanos.

De nada sirve tener una ciudad llena de cemento si gastamos dos horas o más en un bus. Si no podemos salir a disfrutarla. De nada sirve un teatro con propuestas artísticas si los jóvenes no tienen acceso al arte y prefieren escapar de la realidad consumiendo drogas.

Uno no se puede enamorar de quien no conoce ni entiende.

Por eso se me metió en la cabeza esto de ser Concejal de Bogotá. Quiero servirles señores ciudadanos. Quiero que ustedes sean mis jefes, quiero que el alcalde y su gabinete ejecuten políticas claras y en orden y con las cuentas claras.

No quiero más votos en el Concejo sin sentido, ni más proyectos de acuerdo a pupitrazo limpio ni a las horas de los partidos de fútbol o un sábado a la media noche para que los bogotanos se enteren de las decisiones al otro día y ya nada puedan hacer u opinar.

¡Vamos a hacer que las cosas pasen!